sábado, 9 de mayo de 2015

Elvis Presley - El Rock de la Carcel

Camión Ford de la empresa ALL AMÉRICA CABLES, sección telégrafos. (año 1929) Mendoza


Estos camiones realizaban tareas en alta montaña entre Argentina y Chile. Llevaban 1500 kilos de materiales para los peones en Puente del Inca, Uspallata y Las Cuevas.

Semana de la Lepra. Colecta para el Patronato de Leprosos, Buenos Aires 1930.


Archivo General de la Nación

Policiales. Accidente automovilístico, en calle General Paz y Patricias Mendocina. (año 1929) Ciudad de Mendoza


El Ferrocarril Andino.7 de Abril de 1885 a ciento treinta nueve años de la llegada del Ferrocarril a Mendoza.


Hace ciento treinta años llegó el ferrocarril a Mendoza. La construcción de los ferrocarriles argentinos impactó y transformó el país con cambios que no han sido apreciados en toda su magnitud, aunque los que los promovieron lo tuvieron muy en claro.
Tal vez la versión facciosa de la construcción de la red ferroviaria argentina, la más importante de América Latina y en su momento la sexta del mundo, ha influido en esa percepción, que se prolonga desde la década del treinta y está llena de falacias.
Alberdi y Sarmiento, los grandes pensadores del siglo XIX, tuvieron en claro la importancia del ferrocarril. Alberdi decía que la unidad del país no la harían los Congresos sino el ferrocarril y el telégrafo, que acortarían las distancias.
La Argentina fue el tercer país sudamericano en construir ferrocarriles, después de Perú y de Chile, que lo hicieron en 1849. El primer ferrocarril se construyó en el Estado de Buenos Aires y se inauguró en 1857 encarado por hombres de negocios porteños. Unificada la Nación en la presidencia de Mitre, se otorga la concesión para la construcción del ferrocarril de Rosario a Córdoba y su prolongación hacia el noroeste y a Cuyo.
El ingeniero Weeelwright, promotor de la empresa, al no encontrar recursos en el país, recurre al mercado financiero de Londres. 
Los empresarios del Central Argentino, que habilitan el ferrocarril en 1870, desisten de la prolongación de las líneas hacia el Norte y Cuyo, luego de los estudios del ingeniero Pompeyo Moneta, ante la carencia de tierras fértiles y la escasez de sus producciones. La decisión de construir los ferrocarriles hacia las provincias desde Córdoba fue una decisión política con un protagonismo llamativo del Congreso.
Francisco Civit plantea en el Congreso la construcción de un ramal que, partiendo de Villa María hacia Río Cuarto, llegara a Mendoza; lo fundamenta en los problemas que tiene el comercio cuyano con el Litoral por el ataque de los indios a las caravanas de carretas y los arreos de ganado. Es que a medida que el tren se acercaba a Córdoba los indígenas huían despavoridos ante las locomotoras dejando de atacar esa ruta.
En el debate, el salteño Cleto Aguirre señala la urgencia que tiene el noroeste de vincularse con Rosario y Buenos Aires y lo funda en que las montoneras -un año antes Felipe Varela había atacado Salta- sólo desaparecerían con la vinculación entre las provincias, que ello estimularía la producción, el comercio y la formación de hábitos de trabajo.
Civit replica que el Noroeste no tiene el problema de los malones. Por otro lado se plantea la conexión de regiones correntinas que no acceden a la navegación del río Uruguay, por los saltos que la impiden aguas arriba de Concordia. A su vez Manuel Quintana dice que es importante para el país construir el puerto de Buenos Aires. 
El resultado de este debate de cinco días en las dos Cámaras es la Ley 280 votada el 9 de octubre de 1868, que constituye un verdadero programa de Obras Públicas, pues se aprueba la construcción por el Estado Nacional del Ferrocarril a Cuyo; al Noroeste; el de Concordia a Federación y al Puerto de Buenos Aires.
La propuesta financiera de Francisco Civit es que se mantengan las retenciones a las exportaciones implementadas en 1865 para financiar la guerra con el Paraguay, ya en su fase final el conflicto, para afrontar las obras.
En 1873 se aprueba la Ley 583. La misma autoriza un empréstito de treinta millones de pesos fuertes (seis millones de libras esterlinas) para cumplimentar lo aprobado en la Ley 280.
De inmediato se inician los trabajos para el Ferrocarril a Jujuy con una primera etapa a Tucumán, de trocha métrica por razones económicas. Esta línea es inaugurada por el presidente Avellaneda en 1876 hasta Tucumán.
El Ferrocarril Andino se construye en trocha ancha y el primer tramo desde Villa María hasta Río Cuarto se habilita en 1874. El 4 de octubre de 1875, con la presencia de Nicolás Avellaneda, se inaugura el tramo a Villa Mercedes. 
La precaria situación financiera del país, que se ve afectada por una crisis mundial, demora las obras que tomarán impulso en la primera presidencia del general Julio Argentino Roca.
Los trabajos son dirigidos por el ingeniero Guillermo Villanueva, hijo de quien fuera gobernador de Mendoza, don Arístides Villanueva, y perteneciente a la primera graduación de ingenieros argentinos, en 1870, egresados de la Universidad de Buenos Aires, pues el departamento de Matemáticas original fue suprimido en el gobierno de Rosas.
El ferrocarril a Mendoza fue obra del gobierno nacional y avanza llegando a Fraga el 1 de agosto de 1881; a San Luis, el 8 de julio de 1882; el 11 de agosto de 1883, a La Paz; en octubre de 1884 a Maipú y, finalmente, el 7 de abril de 1885, a Mendoza y cinco días después a San Juan.
Viene desde Rosario el presidente Roca en dos trenes con una gran comitiva, entre ellos tres futuros presidentes: Miguel Ángel Juárez Celman, Luis Sáenz Peña y su hijo Roque Sáenz Peña. 
Roca dirá en su discurso: “Celebramos un acto de inmensa trascendencia para la República Argentina, no sólo bajo el aspecto económico y de la riqueza material, social y política de unión nacional que debemos cultivar con todas nuestras fuerzas si queremos ocupar en la América y con el acontecer de los tiempos en el mundo, el rol que nos obliga el rico y vasto territorio que poseemos.
En la construcción de un ferrocarril no hay un suceso comercial y económico solamente sino también un suceso moral y político. Es cierto que el ferrocarril radica la paz y disminuye la causa de disensiones, acerca a los hombres, hace solidarios sus intereses recíprocamente y lleva el pensamiento, la ley y la acción de los grandes grupos que trabajan por el bien general, allí donde lo han menester”.
En la exposición industrial dice Roca: “¿Cómo hemos de asegurar el porvenir económico de la República, evitando las perturbaciones consiguientes al exceso de importación sobre la exportación? ¿Qué resorte mágico debemos tocar para despertar a los pueblos del interior y hacer surgir las fábricas, los ingenios, las bodegas colosales en todo el país? Tenemos los recursos, ferrocarriles fáciles y baratos, para que las provincias puedan intercambiar recíprocamente sus productos y protección firme y valiente de la industria nacional”.
Viajes que duraban tres meses entre la ida y la vuelta se redujeron a 48 horas. Los primeros vagones cargaban el equivalente de cinco carretas. Al poco tiempo cada vagón transportaba el de quince carretas. En 1882, 82% de las exportaciones mendocinas consistían en ganado en pie a Chile. La vitivinicultura sólo significaba algo más de 2% de las ventas externas.
La agricultura mendocina no tenía posibilidades de exportar a Chile por ser sus producciones similares y el costo enorme de los fletes impedían llegar con buen precio a los mercados del Litoral.
El ferrocarril trajo enormes consecuencias. Por lo pronto remplazó la vinculación fundacional con Chile y Mendoza se vinculó con las regiones del Plata. La vitivinicultura fue el resultado concreto del ferrocarril. Con la construcción del mismo llegaron los obreros que, en sus países de origen, eran trabajadores de viñas.
Algunos de ellos en poco tiempo se convirtieron en grandes propietarios de viñedos y construyeron las bodegas colosales que auguraba Roca en su discurso.
El 8 de octubre de 1886 se produce otro acontecimiento, cuatro días antes de entregar el gobierno a su sucesor el presidente Roca. El Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, promovido por los hermanos Clark, une la localidad de Junín con Villa Mercedes. De esta manera Mendoza se vincula directamente con Buenos Aires, evitando el trasbordo a los barcos en Rosario para llegar a la capital de la República. 
En la segunda presidencia de Roca se habilita, con Emilio Civit como ministro de Obras Públicas, el ramal desde las Catitas a San Rafael. 

Roberto Azaretto - Académico en historia
http://www.losandes.com.ar/article/el-ferrocarril-andino

Pasaje San Martín, sobre la calle del mismo nombre. Ciudad Capital de Mendoza (año 1929)


Acorazado San Martín. (año 1911) Argentina.


Transporte, marca Ford utilizado por el Club Mendoza de Regatas, para el traslado de socios. (año 1929) Mendoza.


Mujeres en la playa posando en sus trajes de baño, (año 1925)



Inglaterra.   (Keystone View / FPG / Getty Images)

Las trabajadoras de la 1ra. guerra Mundial, desfile fuera del Palacio de Buckingham en 1918.



Fotografías de los Hippies, década de 1970. EEUU








viernes, 8 de mayo de 2015

Chubby Checker - Vamos a Twist Again

Rotonda del Parque general San Martín, principios siglo XX. Mendoza


Las prostitutas en Erichstrasse, Berlín, 1920 finales


Portones del Parque General San Martín, Ciudad Capital de Mendoza. Principios siglo XX


Nombres raros eran los de antes


 En 1905, Alfredo Froilán Urquiza y Lucila Marcelina Anchorena fueron padres en una fecha muy especial para los Urquiza: el 3 de febrero, es decir, la fecha en que el abuelo de Alfredo había derrotado a Juan Manuel de Rosas en Caseros en el lejano 1852. Fue bautizado con los nombres de Félix Caseros (directamente lo llamaban Caseros) y terminó siendo intendente del partido de Vicente López, que comprendía, entre otros barrios, el que evoca a su madre, La Lucila.
Un primo de Caseros, hijo de Roberto Bunge y Dolores Campos Urquiza, se llamó Luis María Roberto Octavio Tuyutí Bunge Campos Urquiza. El Tuyutí le vino de la sangrienta batalla contra los paraguayos, donde se lució el comandante Luis María Campos, su abuelo materno.
Isabel Chitty, la mujer del almirante Guillermo Brown, dio a luz el 16 de mayo de 1815. Fue una niña a la que llamaron con el nombre de Martina García Brown (en realidad, Martina García Rosa Josefa Estanislada de Jesús Brown), debido a que su padre, el almirante, había vencido a los realistas en el complejo y decisivo combate de Martín García, en marzo de 1814.
En las filas del Ejército Libertador se encontraba el tucumano José Segundo Roca, quien sería el padre de Julio Argentino. En uno de los enfrentamientos quedó tendido en el campo, dado por muerto, y fue auxiliado por un indígena que le salvó la vida. El indio se llamaba Ataliba. Años más tarde, el soldado bautizó al segundo de sus siete hijos varones con el nombre de su salvador, pero con ve corta. Ataliva Roca terminaría siendo el hermano más apegado al dos veces presidente de la Nación.
Un sobrino de Marcelo Torcuato de Alvear se llamó Adams Benítez Alvear debido a que su madre, la peculiar Carmen Alvear de Benítez, había leído una biografía del segundo presidente de los Estados Unidos, John Adams, y quedó encantada con el político.
También en la misma familia se bautizó con el nombre de León Ituzaingó Alvear a un hermano de Carmen e hijo del general Carlos María de Alvear. Un año antes de que naciera León, Carlos María había comandado al victorioso ejército patriota en la batalla de Ituzaingó, precisamente. También existió Jorge Ituzaingó de Alvear Santamarina, bisnieto del general, quien llevó ese nombre por haber nacido en 1927, ocho días antes de que se cumpliera el centenario de la batalla.
Antonio Arenales Uriburu, bisnieto por la rama materna del general Juan Antonio Álvarez de Arenales, se pasó toda la vida aclarando que su apellido era Uriburu, y sus nombres, Antonio y Arenales. Lo común era pensar que tenía un solo nombre, más un apellido compuesto. Tanto uno de sus hermanos como su padre, cargaban con el peso de otro patronímico con historia. Se llamaban Napoleón Uriburu.
En 1830, el gobernador de las Islas Malvinas Luis Vernet y su mujer, María Sáez, fueron padres de la primera malvinense argentina, a quien todos conocemos por un nombre de lo más apropiado: Malvina Vernet. Después tuvo lugar la ocupación británica y también hubo una criatura que en 1848 cargó con la geografía a partir de su bautismo. Se llamó James Henry Falklands Sullivan. Para ser justos, la hija del gobernador Vernet no se llamó Malvina. Al nacer le pusieron Matilde y luego todo el mundo comenzó a llamarla con el nombre histórico que fue la primera vez que alguien lo llevó. La primera Malvina oficialmente registrada de la historia fue Malvina Cilley (en 1872), hija de la Malvina no oficial y nieta del gobernador Vernet.
En Buenos Aires, el 25 de mayo de 1910, nacieron 137 varones y 98 mujeres: entre ellos, Mario Argentino Copello, Argentino José Gilardosi, Centenario Argentino Vicente Amarante,Antonia Centenaria Villano y Centenaria Argentina Quiroga.
El virrey Santiago de Liniers y su amante Ana Perichón de O’Gorman se convirtieron en parientes políticos en 1809 cuando María del Carmen Liniers casó con Juan Bautista, hermano de Ana. La hija de esta pareja, Rosario Perichon, casó con José Manuel de Estrada. Entre sus descendientes varios han adoptado el apellido Liniers como nombre. Los dos casos más famosos han sido el destacado profesor de historia Agustín Alberto José Manuel Liniers de Estrada, nacido en 1920. Liniers era uno de sus cinco nombres de pila. Y fue el que utilizó siempre, aun más que Agustín. En el ámbito familiar, lo apodaron “Lini”. Un nieto de Lini se convirtió en su tocayo cuando fue bautizado Ricardo Liniers Siri. Es el célebre autor de la historieta Macanudo que publica el diario La Nación. Su seudónimo es, a la vez, su segundo nombre: Liniers.
Fuentehttp://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/costumbres/nombres-raros-eran-los-de-antes/

Mapa de la Esperanza Argentina. Un gran país se muestra al mundo, realizado por Antonio Cosentino, 1979.


Referencias: 
Mapa comparativo de superficies y densidad de población entre la República Argentina y países europeos.
Nota al pie: La parte argentina del presente mapa ha sido aprobada por el Instituto Geogrpafico Militar, en cumplimiento del Decreto No. 8944/1946, por expediente No. 667 4020/112.

Archivo General de la Nación









Publicidad Gráfica. Champagne Bollinger. (año 1912)


Adolfo Calle, el otro cuyano alborotador. Nuevas investigaciones históricas arrojan luz sobre el origen y los primeros años del hombre que fundó el diario más importante de Mendoza

La influencia del gran terremoto de 1861 en su temple y la sólida vocación periodística, en tiempos de conflictos permanentes.


En Cuyo, no existe persona alguna que al mencionar el nombre de Adolfo Calle inmediatamente no lo relacione con el periodismo, y en especial con el diario de los mendocinos: Los Andes. 
Una vida no muy feliz
La vida de este abogado, político, empresario y sobre todo periodista, está cargada de dedicación, de pasiones, de creatividad y de sueños.
Hombre práctico y decidido, nació el 9 de julio de 1854 y su vida quedó marcada para siempre en aquella trágica noche del 20 de marzo de 1861, cuando un terremoto destruyó la ciudad, matando a sus padres y hermanos. El destino quiso que ese niño de casi 7 años se salvara milagrosamente.
En Buenos Aires
Tres años después de aquel trágico suceso, partió acompañado por su protector el general Wenceslao Paunero hacia la ciudad de Buenos Aires para ingresar como alumno pupilo al Colegio Nacional. 
Rebelde y apasionado, el joven Adolfo fue uno de los líderes de la célebre revuelta que hicieron los alumnos contra las autoridades del Colegio en protesta por la pésima comida y los malos tratos. Esta "revolución" quedó plasmada en la novela "Juvenilia" de Miguel Cané. Estudió derecho en la Universidad de Buenos Aires y de la mano de José C. Paz, se inició en el periodismo en La Prensa, que proclamaba los principios de verdad y libertad. 
En 1874, dejó momentáneamente la pluma para tomar la espada, cuando el país vivía una crisis institucional. Se enroló en el ejército rebelde de Mitre y luchó valientemente. Tiempo después, se estableció en Córdoba y siguió la carrera de abogado, en la que se doctoró con una tesis que causó furor en ese tiempo: la ley de divorcio vincular y el voto universal. 
De vuelta a los pagos
De regreso a su tierra,  colaboró con varios periódicos locales como El Artesano y en 1883, junto a otros periodistas, fundó Los Andes, quien apareció el 20 de octubre de ese año.  Este periódico que nació para apoyar la campaña política de Rodolfo Zapata como diputado nacional en las elecciones de 1884, permaneció firme y  poco a poco se transformó en un diario que se oponía a la prensa oficialista. 
Esto le significó a Adolfo Calle, sufrir diatribas, amenazas, agresiones físicas y también la cárcel. Tampoco tuvo temor en enfrentar con su pluma a su enemigo político, Emilio Civit, ni denunciar las irregularidades que se cometían por aquellos años.
Eran tiempos difíciles para hacer política, pero su espíritu inquieto lo llevó a ser diputado y ministro de Gobierno, sin olvidar su periódico, que comenzó a posicionarse en todo Cuyo y también en el país.
Luego de más de veinte años de lucha, optó por radicarse en Buenos Aires y el 6 de enero de 1918, el fundador de uno de los diarios más importantes de la Argentina murió a causa de una pulmonía. Antes había sufrido la pérdida de su hijo Adolfo y de su esposa. Sus otros vástagos, Jorge Alberto, Luis María y Felipe continuaron su labor en el matutino. 
Suena la otra campana 
Hace poco tiempo, el investigador geneológico Luis Caballero publicó en su interesante libro: "Nombres del terremoto del 20 de marzo de 1861"  una nueva versión sobre el nacimiento de el doctor Adolfo Calle.
Según sus estudios, el fundador de Los Andes, no figura el acta de bautismo en los registros parroquiales de Mendoza
 El autor destaca que en 1854 -año en que nació Adolfo- su madre Constancia García dio a luz, el 6 de mayo a su hermano Juan Augusto Calle, quien fue bautizado con 9 meses de edad en la Iglesia Matriz  de nuestra ciudad, el 6 de febrero de 1855.
Lo importante es que en el censo de ese mismo año, aparece Adolfo -de  seis años- y sus cinco hermanos nacidos en Chile.
Cabe destacar que sus Padres Francisco Calle y Constanza García vivieron un largo período en el país trasandino.
En las investigaciones se puede constatar que don Adolfo nació el 9 de julio, pero de 1849 en la ciudad chilena de Constitución con el nombre completo de Juan Ángel Adolfo Calle. Dos años después, exactamente el 9 de julio de 1851 fue bautizado en la Parroquia de Constitución, en el Maule, de ese país y fueron sus padrinos Juan Ángel Bosey y Hermenegilda Troncoso.
Con el retorno de la familia Calle a Mendoza, el matrimonio tuvo varios hijos en estas tierra. Por mucho tiempo se pensó que sus padres y hermanos  fueron víctimas del terremoto del 20 de marzo de 1861. 
Pero la investigación de Caballero, demuestra que Constancia falleció el 29 de agosto de 1858 nuestra provincia. También Francisco  murió  meses después del sismo; más precisamente el 17 de julio de 1861. 
Tampoco todos los hermanos del Fundador de Los Andes fallecieron trágicamente en aquella catástrofe, sino que de los once, seis perdieron la vida y cinco sobrevivieron incluyendo a Adolfo.

Fuente:  http://www.losandes.com.ar/article/adolfo-calle-el-otro-cuyano-alborotador

Mundo Social de Mendoza. Señoras de Bravo, Zumarraga y Fulchi, en Cacheuta. (año 1928)


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