UA-28861861-1 Fotos Antiguas de Mendoza, Argentina y el Mundo de cada década desde 1880: 03/20/16

domingo, 20 de marzo de 2016

Vista General de la obras en construcción del puente sobre al zanjón La Nora, departamento de San Rafael. (marzo de 1936) Mendoza


Domingo Thompson, sargento 1o., uno de los tres sobrevivientes del Batallón Palma, en la batalla de Cepeda, año 1900.


Archivo General de la Nación

Un Micro - Ómnibus choco violentamente contra un árbol, en la intersección de calles Arìstides de Villanueva y Paso de los Andes Interno 26 de la linea 6. Ciudad Capital de Mendoza. (Marzo de 1936)


El científico que predijo el sismo de 1861 El ingeniero francés Augusto Bravard “escuchó” a la Cordillera; sin embargo, sus advertencias no fueron oídas.


Era la noche del miércoles 20 de marzo de 1861. Comenzaba el equinoccio de otoño. Se podía apreciar en el cielo una luna en cuarto creciente. Ni una brisa alteraba la apacible frescura.
A pesar de esa aparente tranquilidad, se agitaba en algunos ciudadanos la preocupación por una versión que había circulado tiempo atrás. Se decía que un naturista francés, quien se hallaba en la ciudad, había vaticinado que, en muy poco tiempo, se produciría un gran terremoto en Mendoza.
Muchos se rieron de él y  las autoridades no le creyeron. 
Al cumplirse las 20.36 horas de aquel miércoles, cuando la mayoría de la población se disponía a cenar, se escuchó un sonido parecido al de un trueno. La tierra se movió con tal magnitud que muchas personas cayeron al suelo. En un abrir y cerrar de ojos, la ciudad quedó en escombros dejando sepultadas a más de seis mil personas.
Los que sobrevivieron a la tragedia y conocían el vaticinio, se dieron cuenta de que aquel científico galo llamado Augusto Bravard había dicho la verdad.
El brujo de la piedras
Augusto Bravard nació en Auvergne (Francia) en 1800. Se graduó como ingeniero y luego se dedicó a la geología, minería y antropología. Fue un gran investigador en su país y recolectó una importante colección de fósiles y piedras que vendió al Museo de Historia Natural de Londres.
En 1852,  se produjo en Argentina la llamada “Organización Nacional” quien además de establecer una constitución, entre otros objetivos, promovió en Europa la contratación de importantes científicos. 
Augusto Bravard no dudó en embarcarse para América del Sur. Meses después, el francés llegó al puerto de Buenos Aires e inmediatamente fue contratado por el gobierno para desarrollar trabajos geológicos. En poco tiempo fue nombrado director del Museo Nacional de Paraná y  el gobierno de la Confederación le nombró Inspector General de Minas.
También, realizó cientos de estudios geológicos y paleontológicos que dieron como resultado interesantes publicaciones científicas. A principios de 1861, Bravard fue convocado por el gobernador de la provincia  Laureano Nazar quien le propuso revisar aspectos de la geología precordillerana como asimismo hacer un informe sobre la actividad sísmica que se había incrementado en esos años en toda la región.
Los últimos días de Mendoza 
El sabio francés llegó a la provincia y se reunió con las autoridades que lo recibieron con todos los honores. Luego de aquella reunión, se hospedó en plena ciudad. En una habitación de hotel instaló su gabinete. 
Bravard  exploró varios lugares de norte de Mendoza y comprobó el hundimiento del terreno percibiendo extraños “ruidos subterráneos”. Su experiencia hizo que comenzara a elaborar una teoría fatalista: Mendoza estaba a punto de sufrir un extraordinario sismo. Para afirmar su hipótesis, observó y estudió las “corrientes eléctricas” en la cordillera y las variaciones barométricas.
El “ambiente especial” le hizo pensar que se produciría un gran terremoto. Inmediatamente realizó un informe dirigido al gobierno en donde pronosticó que en muy poco tiempo sucedería una catástrofe. También propuso utilizar técnicas para que la población pudiera actuar frente al inminente sismo y sugirió que el lugar donde hallar una protección más eficaz, eran los marcos de madera de las casas.
La noche del 20 de marzo de ese año, Augusto Bravard fue víctima de aquella tragedia. El científico quedó atrapado en su habitación, bajo el techo derrumbado. Murió sentado en la cama junto a una taza de té. Su cuerpo quedó por varios días en esa posición. El Cónsul francés  en Buenos Aires envió a su amigo Balloffet para recuperar el cadáver. 
Si se hubiese tomado en cuenta la advertencia del naturista, tal vez la tragedia hubiese sido menor.
http://www.losandes.com.ar/article/el-cientifico-que-predijo-el-sismo-de-1861

Cuando el Houdini del siglo XIX visitó Mendoza El Conde de Castiglione era una celebridad de la época. Maestro del ilusionismo, estuvo a la altura de gigantes como Fu Manchú, Fantasio o Houdini. Reunió a miles de mendocinos.


En la Mendoza de fines del siglo XIX, llegaron una gran cantidad de artistas ,prestidigitadores, payasos y  trapecistas pero nunca había llegado un ilusionista del gran fama como el conde de Castiglione.
Su estada, causó furor entre la gente quien lo esperaba con gran expectativa. El conde realizó dos funciones repletas en el teatro Municipal de la ciudad. Y los espectadores que concurrieron a sus presentaciones quedaron más que satisfechos de aquellos encuentros mágicos.
Radiografía de un conde
Se llamaba Enrique Patricio, conde de Castiglione. Se sabe muy poco sobre sus datos biográficos, pero desde muy joven se dedicó a la magia y al ilusionismo.
Viajó por todo el mundo y visitó por primera vez la Argentina en 1875. En ese año, realizó un duelo de magia con otro famoso ilusionista llamado Nicolay.
La prensa porteña publicitó este acontecimiento con bombos y platillos. A principios de 1885 estuvo de gira en España con su compañía y un tiempo después llegó a Buenos Aires, para seguir hacia el interior de nuestro país y luego hacia Chile.
Conde Patrizio está considerado como uno de los magos e ilusionistas más importantes de todos los tiempos, como Fu Manchú, el mago Nicolay, Fassmann el 'Hombre Radar', Príncipe Misterix, Fantasio, el Gran Faluggi y, por supuesto el más grande de todos los grandes, Harry Houdini.
Magia blanca
En la calurosa noche de 1887, cientos de personas se agolpaban en la entrada del teatro Municipal para ver al mago e ilusionista.
La expectativa era muy grande entre el público que estaba haciendo fila a las puertas del teatro. 
Los más rezagados se bajaban de los coches y súbitamente trataban de ocupar un lugar en la cola. Se podía apreciar a varios personajes de la sociedad mendocina que charlaban haciendo el comentario de la presentación.
Las puertas del establecimiento se abrieron y los parroquianos comenzaron a acceder al interior y se sentaron en los palcos y demás lugares.
En el escenario se podía ver algunos auxiliares del conde quienes acomodaban diferentes elementos para el espectáculo del mago. Detrás del escenario había un telón totalmente negro.

Faltaban pocos minutos para iniciar la función y se podía sentir las voces en toda la sala, hasta que se anunció la presentación de ilusionista.
De repente hizo su aparición el gran mago, vestido de frac negro con camisa blanca y moño del mismo tono, lo acompañaba una chistera muy brillante y un bastón.
Comenzó haciendo grandes trucos con los naipes de póquer. Luego le pidió a un espectador que subiera al escenario y lo ayudara. Anunció que adivinaría con su poder mental cuáles cartas tenía el ayudante. Inmediatamente comenzó a adivinar cada una de ellas. El público aplaudió con ganas.
Posteriormente, ejecutó otros pases de magia con cajas en las que aparecían conejos. Todos quedaron sorprendidos. Hacía desaparecer y aparecer todo tipo de objetos. Los ojos de los mendocinos no podían creer lo que estaban viendo. Lo mejor estaba por venir: con un magnetismo increíble pudo hipnotizar a un espectador; esto sacudió a lo que se encontraban en la sala.
Cuando la función terminó, la mayoría del público salió en estado de conmoción. 
Un cronista escribió: "El conde de Castiglione es un verdadero diablo, un brujo consumado".
Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/cuando-el-houdini-del-siglo-xix-visito-mendoza

20 de marzo de 1861 Terremoto en Mendoza. Destruyó totalmente la ciudad, causando la muerte de entre 5 mil y 10 mil personas. De intensidad 7. 2 en la escala de Richter, es considerado como uno de los terremotos más grandes del siglo XIX. Mapa: Plano topográfico de la ciudad de Mendoza, 1802.



Archivo General de la Nación

Mono Gatica versus Martín Karadagian, estadio de Boca Juniors, 10 de agosto de 1957.


Archivo General de la Nación

Albert "Bert" Denly, Motociclista, practicando en el circuito de Brooklands en su Modelo 18 Norton (1925)



(a través de Flashbak)

Carnaval de 1868: de la cárcel porteña se fugaron presos con disfraces y se mezclaron entre los que celebraban en la calle.



Daniel Balmaceda
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...