UA-28861861-1 Fotos Antiguas de Mendoza, Argentina y el Mundo de cada década desde 1880: 04/28/15

martes, 28 de abril de 2015

Ver. La película de Belgrano - Homenaje al gran héroe Argentino-Latinoamericano



El telefilme Belgrano se centra en los últimos diez años de vida del creador de la bandera argentina.

En 1810 Manuel Belgrano cree que es posible reemplazar la autoridad real -- la de Fernando VII prisionero de las tropas napoleónicas -- por la de una comunidad de hombres virtuosos que, identificados con la Patria, interpreten con fluidez al Pueblo. Esta convicción guía la práctica política y militar de Belgrano, que lo muestra animado y confiado. Luego llegarán las batallas ganadas, las derrotas, el desencanto, la indisciplina, y el replanteo permanente de sus fuerzas y de sus aptitudes para continuar con la gesta.

Este telefilme cuenta cómo la vida personal de Belgrano quedó rezagada a su vida pública y cómo su virtud patriótica lo obligó a postergar lo privado, sinónimo de pasión individual. Por eso sus amores ocuparon un segundo lugar, recatado, un tanto invisible a los ojos de los demás.

El final, ineludible, termina por resolverse en su cuerpo, espacio privado por excelenecia, pero también parece ser la metáfora de cierta decepción política de aquellos años de la Revolución.

Nombre de nuestros ferrocarriles, 1948. Argentina



Archivo General de la Nación. Biblioteca."La Naciòn Argentina, Justa, Libre y Soberana" Año del Libertador Gral. San Martìn, 1950. 3º Ediciòn.

Inauguración. tramo del Tren del FFCC, en el departamento de Tupungato. (año 1921) Mendoza


TEATRO DE VERANO 1905, Valparaiso,Chile


Fuente: Valparaiso Nostálgico

Antiguo Casino de Mendoza, Ubicado en Calle 25 de Mayo. Ciudad Capital de Mendoza


Costurera en su máquina de coser en luz de la ventana


La Bolsa: el cine del pueblo Esta sala emblemática abrió sus puertas en 1930. Sus anécdotas pintan la Mendoza de otro tiempo.


Hace 50 años cerraba sus puertas para siempre uno de los cines más bizarros y populares que existió en nuestra ciudad. 
Tiempo después, en una fría mañana de mayo, los mendocinos vieron con asombro cómo la piqueta del progreso daba muerte a un icono que durante muchos años había cobijado entre sus entrañas a estudiantes, prestamistas, lustrabotas y hasta alguno que otro ladrón. Así, caía aquel viejo cine llamado “La Bolsa”. Y sus miles de historias y anécdotas.
Nace el cíclope de calle Necochea
En 1930, abrió sus puerta el cine “La Bolsa”, la sala estaba ubicaba en Necochea 79 de Ciudad, casi esquina 9 de Julio.
En esa zona, y por aquellos años se concentraba una importante cantidad de bancos y se realizaban transacciones comerciales y financieras, mucho antes de que existiera la Bolsa de Comercio de Mendoza.
Para los que no lo conocieron, su construcción era simplemente un típico café de los años ‘30. En el frontispicio tenía una puerta principal y dos grandes ventanales, ambos provistos de grandes persianas metálicas. En la parte superior había una inscripción que decía: “bar - bolsa (en letras mayúsculas) - café”, y debajo de la misma leyenda coronaban cuatro faroles antiguos.
Allí, junto a su puerta, un dicharachero lustrabotas se ponía todas las mañanas y además se podían escuchar los pregones de los vendedores de lotería y del viejito que vendía tortitas caseras.
Además, este establecimiento tenía como vecinos la casa de lotería La Baskonia y el extinto café Jamaica, que era otro de los lugares de encuentro de prestamistas y usureros.

Público bochornoso
Al comenzar la proyección toda la sala quedaba en silencio..., pero con el transcurrir de los minutos, comenzaban las travesuras de los chicos y no tantos presentes.
Una de las más comunes era la de gritar mientras se proyectaba el film; otra era la de silbar o chiflar cuando alguna actriz mostraba más de la cuenta y, cuando la película se cortaba o se ponía “muy pesada”, lo habitual era tirar objetos contundentes a cuanta cabeza asomara por encima de las filas de butaca.
Era, por lo tanto, el reducto ideal para la “sincola” de gran parte del estudiantado local. Pero no solamente los alumnos se “hacían la rata” aquí, sino también muchos de los empleados que trabajaban en el centro pegaban el faltazo para circular por estos lares, saborear una cerveza y ver “una de tiros”.

Tiros, sexo y cerveza
El cine-bar La Bolsa conformaba una sala atípica a fines de los años ‘30 porque, a diferencia del resto, ofrecía un servicio de bar. Abría sus puertas desde las 10.30 y cerraba mucho después de la medianoche.
En el bar se podía saborear la tradicional cerveza Cóndor, la recordada gaseosa Bidú o algún aperitivo acompañado de un sándwich. Para los días de frío tenía a disposición café, acompañado con medialunas.
Una vez traspasado el bar el espectador se encontraba con la sala de exhibición. La entrada para ver las películas costaba algunos centavos.
Según se cuenta, el cine llegó a tener más de 4 mil espectadores, los cuales tenían que hacer una larga fila para entrar.
Llamaba mucho la atención que la sala estaba prohibida para las damas. Por supuesto que ni hacía falta hacer explícita la prohibición: la presencia de las señoras en esos lugares estaba mal vista por la sociedad de aquel tiempo.
Recordemos las películas: allí se exhibieron los cortos mudos del inigualable Carlitos Chaplin y otras obras como “Tarzán”, en todas sus versiones.
Tiempo después, el cine se modernizó y se proyectaron films sonoros que, por lo general, eran de clasificación B, C y D.
 En los años ‘60 se proyectaron en sus pantallas películas como “Mujeres Peligrosas”, con la actuación de la sensual actriz italo- yugoslava Silva Kuscina; u otras producciones eróticas que eran prohibidas para menores de 18 años. Esto causó molestias en algunos sectores de la sociedad, cuyas denuncias fueron planteadas al municipio de Capital quien tiempo después lo clausuró definitivamente.
Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/la-bolsa-el-cine-del-pueblo

Christina Broom, autoproclamada "fotógrafa oficial de la Guardia ', fotografiada por su hija como ella muestra su cámara y ejemplos de sus fotografías en la Guerra Exposición Mujeres Trabajo, Pista de patinaje de Prince, Knightsbridge, Londres, mayo 1916.


Alvear, Holmberg y San Martín. Una clara señal de que no perseguían un fin económico,

Al crearse el Escuadrón de Granaderos a Caballo en marzo de 1812, el Primer Triunvirato estableció cargos y otorgó los correspondientes sueldos. De inmediato, Carlos María de Alvear(cuyo retrato vemos a la izquierda), envió una carta al Ejecutivo, renunciando a percibir sus ingresos:
Exmo. Señor:
Cuando ofrecí mis servicios á V. E. para que me destinase en lo que considerase podría ser de alguna utilidad á nuestra justa causa, cumplía con los deberes de un ciudadano honrado, que miraba como un crimen el permanecer en el ocio, cuando la patria exige de sus hijos el servicio que por la naturaleza le es debido y ahora que V. E. se ha dignado honrarme con el empleo de Sargento Mayor del Escuadrón de Granaderos á Caballo que se ha de formar, creo de mi deber y obligación, supuesto que la Providencia me ha dado con que subsistir, ceder á beneficio del Estado todo el sueldo que me pertenece por mi empleo, sirviendo en un todo á mi costa, cuya pequeña gracia espero de la justicia de V. E. se sirva admitir como la mas mínima parte del interés que me tomo por el bien de la Patria.
Dios guarde á V. E. muchos años.
Buenos Aires, 24 de Marzo de 1812.
La renuncia de Alvear fue publicada en la Gaceta del 3 de abril de 1812, junto con el siguiente decreto:
El Gobierno admite y reconoce esta patriótica oferta, que se publicará en la Gaceta para que sirva de satisfacción á los buenos ciudadanos, y de confusión á los egoístas.
Exmo. Gobierno Superior de las Provincias Unidas del Rio de la Plata.
Asimismo, acompañaba los textos de la Gaceta la siguiente nota:
No es menos digna de la consideración de la patria y del aprecio de los buenos ciudadanos la generosa oferta de 50 pesos mensuales que ha hecho don José de San Martín comandante del escuadrón de ganaderos ha de formar, y la sesión que hace de una tercera parte de su sueldo don Eduardo Kaillitz, barón de Holmberg, que marcha a incorporarse al ejército del interior. El gobierno ha mirado con distinción los sentimientos nobles de estos ciudadanos, ha ordenado que se les dé las más expresivas gracias a nombre de la patria y que se publique en gaceta para que aparezca un testimonio público que los honre y los haga merecer el afecto de los hombres virtuosos.
Recordemos que Alvear, Holmberg y San Martín habían arribado a Buenos Aires, provenientes de Europa, el 12 de marzo de 1812. Al ceder parte de su sueldo o la totalidad, estos hombres estaban dando una clara señal de que no perseguían un fin económico, sino claros valores que estaban por encima de ciertas comodidades.
Fuente: http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/personalidades/alvear-holmberg-y-san-martin/

Rembrandt hizo vestir a su mujer de viuda y se escondió unos días para que aparecieran especuladores a comprarle sus cuadros.


Daniel Balmaceda

Ejecución Soldados alemanes se preparan para ejecutar a un militante comunista en Munich, 1919.


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